Erizos


Los griegos ya los conocían y los consumían abundantemente de aperitivo, como documenta Aristóteles. También figuraban en la alimentación de los romanos, que los comían sazonados con vinagre, perejil y menta. Ya en el libro de Apicio aparece una receta de erizos mezclados con huevo.

Con un rico sabor, la esencia del erizo está en sus glándulas sexuales, llamadas coral o yemas junto al líquido que las rodea que es el que proporciona ese intenso sabor a mar. Las yemas están divididas en cinco partes de color rojizo-anaranjadas algunas con un toque purpura. Las mejores, como en la mayoría de los casos (hablo de gastronomía) son las hembras, pero no se sabe seguro hasta que no se abren - color anaranjado las hembras, mientras que los machos tienen un color más rosado-blanquecino- . Aunque por fuera las hembras pueden tener un color algo más claro (marrón) y los machos color negro, esta no es una forma segura de distinguirlos.