miércoles, 7 de noviembre de 2012

CALLE COOPERATIVA



Los abusos del monopolio que la empresa de fabricación de gas ejercía hace años con el suministro de fluido, hizo que pensara el librarse de la opresión que abrumaba a los consumidores. De ahí que al estar para terminar el contrato que con el municipio tenía celebrado la empresa, se convoca una numerosa reunión de consumidores, la que tuvo lugar en el circulo mercantil en Noviembre de 1884, concurriendo representaciones de bancos, de la industria y de todos los gremios, acordándose por unanimidad la creación de una fabrica de gas, idea que germina el 21 del citado mes y el día 14 de diciembre habían ya suscritas 7000 luces y 8500 acciones, quedando constituida la sociedad cooperativa en 4 de Febrero de 1887.
Se demostró entonces la virtud que en momentos determinado tienen el pueblo de Cádiz, venciendo todo los obstáculos que para entorpecer y anular la beneficiosa obra, presentaba la poderosa empresa extranjera, a que llega a conservar no solo que el gobernador civil ordenara la paralización de los trabajos, como también la real orden de 4 de Mayo de el ministerio de la gobernación don Venancio González anulando la autorización para canalizar.



 Esta nueva imposición indignó los ánimos, celebrándose importante manifestación publica el 5 de Mayo, en la que tomó parte el Excmo. Sr. Obispo don Vicente Calvo y Valero, dimitiendo la alcaldía don Enrique del Toro que con certeza firmó antes de abandonar el puesto la orden para emprender los trabajos de canalización que prohibía el ministerio. Al día siguiente, 14.000 obreros, provisto de picos y palas, en breves horas dejaron canalizadas las principales calle de todos los barrios de la población. Un día de luto pudo originar la intransigencia del gobierno, que se evitó gracias al tacto y buena voluntad del Excmo. Sr. Don Camilo Paloviejo, capitán general de Andalucía, accidentalmente en esta ciudad, y al gobernador militar de esta plaza Excmo. Sr. Don Alejandro Rodríguez Arias, que haciendo presente al Sr. Sagasta el estado de la población, evitaron el conflicto, que hubiera surgido de impedir por la fuerza, el ejercicio de un legitimo derecho.
Esto costó la dimisión del ministro Sr. González, haciendo triunfar las aspiraciones de Cádiz, cuyo vecindario en la noche de 15 de Noviembre de 1886, aclamaba a la junta directiva de la sociedad naciente, y prorrumpía en atronadores aplausos, cuando los individuos de aquella encendían los faroles de la plaza de la Constitución, en los que brillaba el fluido de la nueva fabrica.
Subastado el alumbrado público, concurrieron las dos empresas y abiertos los pliegos resultó que la compañía lo hacía gratis durante tres años, espléndido donativo que le hizo a la ciudad. La fabrica de esta sociedad se estableció en terrenos próximos a Puntales y de ella tomó nombre la calle que ha espaldas de la fabrica de gas Lebón, pone en comunicación el barrio de San Severiano con la segunda Aguada. En 1896 amplió sus negocios con una fabrica de producción de electricidad, siendo mayor cada día el auge y prestigio de esta genuina sociedad gaditana, sin que olvidemos de consignar los nombres de los Sres. Don Enrique Mac Pherson, don Carlos Sergedahll, don Vicente Rubio y Díaz y don Juan A de Aramburu que hoy ocupa el cargo de gerente que tan activa parte tomaron en su constitución.

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jueves, 5 de enero de 2012

SEGUNDA AGUADA








Segunda Aguada.- se denominaba así el pequeño abrigo donde en lo antiguo hacían su aguada los buques de la procedente de los pozos, algunos muy regulares, que existen en extramuros.


                También se le decía punta de las vacas o de la vaca, a la parte saliente o promontorio que la resguardaba de los vientos, en la primera aguada.







                El nombre de segunda aguada se generalizó y es una de las que anuncia  como primera en documentos oficiales al referirse a estos terrenos, ya lo hemos visto al copiar el callejero de 1830. La primera aguada ha sido lugar predilecto de los gaditanos por su pintoresca situación y vistas a la bahía, ha cambiado mucho su modificación con las obras del ferrocarril, al construirse el terraplén, ganando terrenos al mar, se les unió con los muelles, estando antes separada de estas por una espaciosa faja de mar que llegaba hasta las murallas de Santo Domingo, aislando el barrio de San Severiano.


                La construcción de los muelles de lacassigne y de la exposición marítima, contribuyeron también a variar estos lugares, que lentamente se han ido desmontando. Tiene gran valor histórico las antigüedades que desde hace tiempo se han venido encontrando al verificar estos desmontes.




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miércoles, 4 de enero de 2012

Calle Hercules










La calle Hércules, que se encuentra entre Mentidero y Fragela, lleva este nombre desde la antigüedad, únicamente ha ostentado otro, con el que se encuentra citada en documentos de 1686, San Servando y San Germán.


                Hércules, según la mitología, mantiene analogías con los dioses asirios y fenicios y su culto muy extendido en el mundo antiguo: dios del sol y de la fuerza, nació en Tebas, de la unión de Zeus con Alomena, esposa de Anfritión, murió a causa del fuego que le produjo su túnica empapada de la sangre de Neso. En su caída incendió un bosque, subiendo al Olimpo entre los fulgores de las llamas, lo que se equipara a la imagen de la puesta del sol.


                Hércules es considerado un atrevido navegante y conquistador, que dominó y pobló Cádiz 1770 años antes de Cristo  la fundación de nuestra ciudad no se atribuye a él, sino a Tharsis, nieto de Jofer. Hércules estableció en Cádiz su trono después de dar muerte a los Geriones, cambiado el nombre de Tartesos por el de Gades, dejó el reino de Hispalo, a quien sucedió Hipan y volvió a ocuparlo en el año 1678. En Santi Pectri le fue levantado un templo, de cuya magnificencia hablan entre otros Estrabón y Plinio. La leyenda indica que Hércules murió y fue sepultado en Cádiz. Asimismo, entre las acciones que se le atribuyen está la lucha con dos leones, que simbolizan la apertura del estrecho de Gibraltar. El culto a Hércules se mantuvo durante muchos siglos entre los gaditanos. Alfonso X conservó la mitología al darle su figura al escudo de la ciudad. En Cádiz existían dos torres llamadas de Hércules en 1550, una donde hoy está torregorda y la otra como doscientos pasos más cerca de la ciudad, ambas iguales de altura, dice Adolfo de Castro, la ultima de ellas posiblemente fue destruida cuando el saqueo de los ingleses, porque en el siglo XVII solo se habla de una torre.


                Esta fue totalmente destruida en el terremoto acaecido el 1 de Noviembre de 1753. Por otro lado, las dos columnas del non plus ultra del que habla los antiguos historiadores pudieron ser las dos torres que señalaban la entrada del Puerto de Cádiz, una en la punta de la isla de San Sebastián, donde hoy está el faro, y otra también altísima, e igual en el Cabo Candor. Servían para avisar con fuego nocturno la entrada y el peligro de los puertos.

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Plaza de Mina









La plaza de Mina es el paseo favorito de los gaditanos, la hermosa plaza de Mina, se formó sobre el área de la huerta del convento de San Francisco, se construyó en 1838, los ayuntamientos de 1841 y 1842 verificaron las obras de ornato, lo que llevaron a cabo con tanta  diligencia y esmero, que publicada la cuente el 25 de Noviembre, viose que solo había costado 178.272 reales de vellón 20 maravedies. La plaza cuyo perímetro exterior era igual al actual tenía entonces tres hileras de arboles, que formaban dos calles embaldosadas, cerrada por asientos de material y respaldos de hierro fundido, que fueron traídos de Sevilla.


                Además, por todo su interior había un ancho emparrado de hierro, quedando el centro del paseo con un empedrado menudito, sin que llegase a levantar el monumento y estatua que se había acordado erigir al general Espoz y Mina, posteriormente, en 1861, se hicieron en este dos jardines, con unas plataforma o tablado para la música, después se quitaron los emparrados.


                Cuando la manía  de las aguas, fue una manía concejil colocar fuentes en todas las plazas, se quitó la plataforma y se construyó ancho pilón con algunos juegos de combinación de aguas, al quitarse pasado tiempo, la fuente, fue sustituida por un parterre con una gran azucaira en su centro.


                Antes estuvo allí colocado un candelabro, trasladado después a la plaza del Loreto y de esta a la Merced, los jardines estaban cerrados por barandillas de hierro, y en cierta época eran cerradas de noche sus calles por ligeras verjas. En 1897 siendo alcalde don Benito Arroyo, se hizo la ultima transformación, imperando el gusto moderno; la primera disposición de los parterres no resaltó, verificándose otra bajo la dirección del Sr. Oliva. El nombre oficial, como hemos dicho, es de General Espoz y Mina, suprimiéndose por el uso las dos primeras partes, en el centro existe una casa con columnas, mandada a construir por los señores Carranza para la música de la ciudad.




                También estuvieron instaladas en Mina, las oficinas de diversos partidos políticos y asociaciones, como el centro republicano y sociedad económica de amigos del país y centro de unión patriótica. En el número y tres nació Manuel de Falla y en su fachada está instalada una lápida conmemorativa. Existe otra en el número doce dedicada al geólogo Macpherson. En el número ocho vivió Ana de Viya, y en los números diecisiete y dieciocho estuvo el Hotel Francia y París, que fue uno de los mejores establecimientos de esta índole en Cádiz. Francisco Espoz y Mina, que da nombre a la plaza nació en 1781 y falleció en 1836. Fue un valiente guerrillero de la guerra de la independencia. Alcanzó el grado de general y fue nombrado virrey de Navarra, durante las guerras carlistas, renunciando a este cargo y pensando ocupar la capitanía general de Cataluña.


 

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martes, 3 de enero de 2012

Plaza de Fragela






 (actual Plaza de Fragela)


Plaza del Rey Alfonso XII.- la plaza de San Fernando se llamaba en 1687 de Inocencio Carrega, en 1762 se conocía por el del Campo Santo y también por Hospital del Rey


En 1687 no siendo suficiente el local para los enfermos del Hospital del Rey, se trató de agregarle algunas casas, pero la ciudad en 19 de Enero cedió un sitio en el Campo Santo. Posteriores concesiones del terreno la dio la extensión que hoy disfruta.


                En la guerra de la independencia se convirtió en la plaza del mercado público, luciéndose dos galerías de puestos, una en dirección paralela a la calle Sacramento y la otra a su frente, dividiendo esta plaza de la de Fragela. En los callejeros aparecen llamados los puestos del Pilón de la plaza de San Fernando.


                En el centro de cada nave había un arco, y como los puestos no estaban en buen estado, en 16 de Diciembre de 1854 se acuerda la demolición del arco del lado de la plaza de Fragela. Estos sitios resultaban principalmente de noche solos y tenebrosos. Cuando la guerra de la independencia se estableció en su centro un café de tablas llamados La Cachucha y a las casas del frente se le decía del Mambrú


                Entre las muchas reformas iniciadas y llevadas a cabo por el inolvidable alcalde Valverde, fue una, la expropiación de esos puestos, demoliéndolos. En el centro de la plaza se levantó un pequeño circo con techo de luna, año 1861. Este circo por tolerancia o por concesiones, se convirtió en circo-teatro, con su capaz escenario, continuando en el funcionamiento, ya compañías dramáticas, ya acróbatas y ecuestres.


                El mismo D. Juan Valverde, comprendiendo la necesidad de que esta población poseyera un teatro de primer orden, publicó en 14 de Mayo de 1765 el concurso correspondiente, señalándose esta plaza como lugar para su construcción por haberse desistido de otros lugares; presentando los proyectos, ninguno satisfecho al municipio quedando aplazado el asunto.


                No olvidando el deseo de construir un teatro nuevo, varios capitalistas gaditanos auxiliados por D. José Quintero, dueño del teatro circo gaditano y apoyados por el Sr. Valverde, acometieron la empresa en 1870 resultando un teatro que si humilde en su exterior, era entonces en su decorado interior, teniendo lugar su inauguración en Junio del mismo año.


                Desgraciadamente fue destruido por un incendio el 5 de Agosto de 1881. Días de duelos fueron para Cádiz la desaparición del teatro que con tanto orgullo poseían. Así que a las cuarenta y ocho horas, existía una sociedad constructora que contaba con doscientos mil duros, para empezar un nuevo teatro, si bien por encontradas opiniones e incidencias no pudieron empezar hasta el 27 de Marzo de 1888, que no con pocos obstáculos se continuaron hasta la terminación. Con desechada idea se autorizó por el año 1897 la instalación de un teatro cercano en el patio del que se construía, el cual funcionó algún tiempo y así hubiese continuado aquel estado de paralización, sin el empeño decidido y firme voluntad que en todos sus actos demostró el Excmo. Sr. D Luis José Gómez, que siendo alcalde propuso en 11 de Febrero de 1901 los medios para continuar las obras, consiguiendo no sin verdaderos esfuerzos, aplaudidos para la opinión, la continuación de aquellos, bajo las nuevas modificaciones hechas  por el inteligente arquitecto D. Juan Cabrera que también quedó encargado de su inspección y dirección.


                Otros alcaldes en anteriores épocas habían cometidos algunas otras sin el resultado deseado. Al dejar la alcaldía el Sr. Gómez Aramburu y terminados los compromisos de la sociedad contratante, aunque siguieron los trabajos, hubieran vuelto a paralizarse sin el esforzado animo y los grandes deseos del Itmo. Sr. D. Sebastián Martínez de Pinillos, que al ocupar la alcaldía con sus innegables dotes de buen administrador consiguió se continuaran los trabajos de ordenamiento, ornamentación y carpintería, dotándolo de mobiliario y alumbrado, quedando el Teatro completo y en estado de funcionar en Diciembre de 1909, aunque por lamentable, incidencias no se inauguró hasta el 12 de Enero del año siguiente. En el periodo de 1873 se determinó que la plaza del gran Teatro Falla llevase el nombre de Orfila, gloria de la medicina y eminente químico: D. Bartolomé J.B. Orfila, nació en Mahón en 1787, murió en 1853.



La plazuela de Fragela se consideraba unida a la plaza de Alfonso XII
(actual Plaza de Falla). Con anterioridad
no se conoce que tuviese nombre alguno. En 1866 se reformó el pavimento. Al
construirse el famoso Gran Teatro (1884 -
1910), se le dotó de jardines y frondoso arbolado, que hacían de ella un ameno
paseo. Los asientos de hierro fueron costeados por el señor concejal D. José Ruiz de Bustamante.




El 23 de abril de 1873 se le dio el
nombre de Plaza de Sevilla, denominación que duraría poco tiempo.




En la actualidad la plaza está en proyecto de reforma y se pretende
recuperar la antigua fisonomía. En esta plaza destacan, aparte del ya
mencionado Gran Teatro Falla, la Casa de las Viudas, la Facultad de Medicina, la más antigua
de España y la capilla
Castrense. 





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Parque Genoves









Parque Genovés.- se daba y da este nombre de campo en esta ciudad a los trozos del recinto de la plaza. Estos campos tenían diferentes nombres según los sitios, los llamados de la Bomba, de Santa Catalina, del Hospicio y de la Caleta, fueron unificado bojo un solo nombre en 1855, dándosele el de las Delicias.


                El de la Bomba tomó este nombre de una para la extracción de aguas, allí establecida, después se le dijo de los Cuarteles, cuando se edifican estos; entre ellos y parte de compás de Santa Catalina, se formó a mediados del siglo XVIII un paseo, después  que desaparecieron vallados y huertos abandonados  que fue el llamado del Perejil, nombre vulgar que el vulgo ridiculizó, por lo raquítico de su arbolado, a pesar de ello servía de esparcimiento para los vecinos y principalmente para las gentes joven. También acudían muchas personas a contemplar la brecha de la muralla que existía a principios del siglo anterior, formando un pintoresco barranco que llegaba hasta el mar y hacía las delicias de los muchachos, que bajaban hasta aquel, y donde limpiaban las ollas del rancho los soldados de los cuarteles próximos. En el plano parcial de la capital de Cádiz, de D. Francisco Coello, aparece la muralla destruida en una gran parte, su separación tardó muchos años.


                En 1854, afligida la ciudad por la epidemia colérica, se transformó el perejil en un hermoso paseo, con frondoso arbolado y jardín a su fondo, a cuyo paseo se le dio oficialmente de la Delicias, al que se agregó el apellido de Martínez, en recuerdo de su iniciador. Posteriormente, en 1863 ampliaron los jardines, si bien en actas de 1857 aparece que se trata de la demolición del jardín de Columela, como le decía por existir en ellos una mala estatua de ese insigne hijo de Cádiz. Este jardín sufrió diferentes reformas siendo alcalde don José de la Viesca, en 1875-76, se colocó una lujosa verja y se aumentó el exterior. Una pequeña parte del hermoso parque Genovés pertenece a este jardín. Las tres araucarias que existen distanciadas a la derecha como son jalones que, delimitan las antiguas líneas del jardín. Frente a él existió un ancho paseo con cuatro hileras de árboles, que llegaban hasta muy cerca del segundo de los polvorines que existían; el primero estaba por dentro de la alineación de la verja dejándolo algo separado de este.


                La velada de Nuestra Señora de los Ángeles, que tanto renombre dio a esta ciudad, acreditando el buen gusto de los gaditanos, se estableció y tomó carta de naturaleza en este extenso paseo. Esta velada tuvo su origen de otra de las grandes festividades de Cádiz, el de las solemnes fiestas del  Corpus.


                Nombrado alcalde don Juan Valverde, en 1861, para dar mayor realce a la velada del Corpus y atraer más concurrencia de forasteros, los festejos se prolongaron hasta la octava, aumentando el exorno de la carrera con casetas, cafés, tiendas ambulantes etc. que se instalaban en la plaza de Isabel II y calle de la Aduana, no hay que decir que el excito superó a la idea.


                Transcurrido algún tiempo, lo estrecho del lugar donde esta velada se celebraba (antiguas pescaderías) hizo pensar en otro más amplio, acordándose en 14 de Mayo de 1868 todos los pormenores de la nueva velada, que hizo su primera aparición en el paseo de las Delicias, al año siguiente, con el más refinado buen gusto y espléndida iluminación, mejorándose de año en año sus menores detalles. Dos causas contribuyeron a su decadencia; la enormidad de sus gastos, que fueron en aumento progresivo, y las separaciones injustificadas del público que se aglomeraba en determinado lugar, dejando el resto del paseo en la mayor soledad, sin que tampoco quisiera ocupar las galerías o casetas que para su comodidad y esparcimiento le ofrecían los centros oficiales, sociedades de recreo y aun particulares.


                Hay que rendir un tributo de justicia al activo y honrado mayordomo de la ciudad don Juan Garratón y Blanco, alma de todos estos festejos.


                La decadencia de la velada, y el deseo de que Cádiz disfrutara de un gran paseo, produjo al ilustre político don Eduardo J Genovés, la idea de formar un parque como existen en otras ciudades, empezando su construcción sobre la base del antiguo jardín y paseo; pero al surgir un incidente con Ramón Guerra, hace aquel enérgico político que telegráficamente viniera nueva Real Orden ampliando los terrenos perdidos por el municipio, lo que dio origen al llamado bosque, hoy unido al parque.


Esta importante mejora se inauguró en 1º de Agosto de 1892 e inmortalizó el acuerdo el Sr. Genovés que tanto trabajó por el bien de su ciudad adoptiva.


                En 1901 resurgió la velada dentro del magnifico cuadro del parque, y como se disponía de nuevos elementos, antes no conocidos, el resultado fue brillante, aunque más modesto que la primitiva pero poco a poco fue desapareciendo esta fiesta. D. Eduardo Genovés y Puig, era de Valencia, llegó a Cádiz de niño, fundó el periódico  la voz de Cádiz, fue nombrado cuando la quiebra del Banco de Cádiz, falleció el 18 de Julio de 1897.



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PLAZA TOPETE









Plaza Topete.- llamábase plazuela de los Descalzos y también de la Cruz de la Verdad según instrumentos públicos de 1694, nombre que ha tenido otras calles, vulgarmente se le conocía por la plaza de las flores. En 1855 se le dio el nombre de Valdés, por Cayetano Valdés, que fue capitán general de la armada y jefe político de Cádiz en 1812, habiendo mandado el navío Neptuno en la batalla de Trafalgar, fue perseguido por sus ideas liberales. De 1820 al 23 fue de nuevo gobernador de la ciudad, volvió a exilarse tras el trienio liberal y, por la amnistía dada por la reina gobernadora, regresó a Cádiz, fue nombrado capitán general del departamento y falleció poco después en 1835. En 1856 volvió la plaza a ser de los Descalzos, hasta 1873, que se dio el nombre de Rafael Guillén.


                En 2 de Enero de 1886 vuelve por tercera vez a quitarse el nombre de los Descalzos, que se repuso el mismo año de 1873, dándose a esta plaza el de Topete, valiente marino que, puesto al frente de la escuadra, inició la revolución el 17 de Septiembre de 1868 en esta bahía e intimó a la plaza a unirse al movimiento.

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lunes, 21 de febrero de 2011

PLAZA DE LA CATEDRAL












en el 3 de Julio de 1716 acordó el cabildo eclesiástico para la edificación de un templo Catedralicio, poco a poco se reunieron las fincas para poder tener un terreno bastante adecuado. En 1722 comenzaron los trabajos, ocupando el perímetro del templo una parte del barrio de las Escuelas, las obras empezaron y los muros de contención fueron la primera pieza de esta, la fachada quedaba delante de una calleja de menos de tres metros ancho. Al consagrarse el templo de 1838, se despejó algo de su frente derribando las casas comprendidas entre las calle de San Juan y Marrufo, resultando una mezquina plaza. Las primeras fincas derribadas en 1839 costaron 34.000 reales. Así las cosas, la real orden de 8 de Julio de 1862 declarando la utilidad publica la ensanche y otra de 2 de Agosto en la que se pedía la ampliación de los planos, facilitaron la realización de la deseada y necesaria reforma. La primera casa demolida fue la que formaba isleta por su situación entre las plazas de la Catedral y la de Silos Moreno y las calles de la Catedral y Marrufo, la cual afeaba aquel sitio y hasta impedía el paso de carruajes a la Basílica. Después, en 1867, se logró que la plaza de la Catedral quedase unida a la de Silos Moreno y de Santiago, colocándose una escalera y barandilla de hierro en el desnivel que resultó al unir la calle de Chantre con la expresada plaza de Silos Moreno, quedando estacionadas las obras de ensanche de la plaza hasta que el digno Alcalde D. Eduardo Genovés acometió en 1885 la empresa de dar cima a tan útil proyecto. Al efecto fueron derribadas las fincas que formaban la  prolongada y estrecha manzana de casas, que daban frente a la Catedral formando la angosta y desigual calle de la Virreina: se hizo desaparecer otra vez la casa que hacía martillo entre el arco de la Rosa y la calle de Chantre, quedando al fin libre el terreno y formando la extensa plaza que hoy admiramos.






     Al mismo tiempo se niveló aquel lugar, dando mayor anchura a la escalinata de la Catedral, trasladando al centro de la plaza la estatua de Silos Moreno por resultar casi inmediato al templo, construyéndosele nuevo pedestal con mayores proporciones que el primitivo. Esta plaza tuvo el nombre de Catedral desde su empiezo en 1838 pero aquí estos datos de las calles o plazas que estaban allí. Eran estas las de Silo Moreno y de Santiago y las calles Marrufo y la de Virreina. La plaza de Silos Moreno, fue dado este nombre en 1853 a la plaza de las Tablas que antiguamente se llamó de Cardoso. En 1671 se llamaba ya de las Tablas siendo su origen el que después del saqueo de los ingleses llegaron a Cádiz en 1596 muchas fuerzas militares ordenadas por el Rey en 1597 mandó se formasen casas de tablas y tejas para albergue de los soldados que estaban alojados en las pocas casas que quedaron para los vecinos de la ciudad, lo que hizo producir razones quejas.


     En el año 1612 se acordó dar tributo perpetuo o separadas, las casillas de tablas de la plaza de Cardoso y el 4 de Enero del siguiente año vuelve a tratarse de las seis casas de tablas. En actas municipales de 1674, aparece ya el nombre de plaza de las Tablas y en escritura publica del citado año de 1671.El nombre de Silos Moreno, recordado del humilde monje Benedictino que por sus virtudes fue elevado a la dignidad episcopal. Su historia está ligada a la Santa Iglesia catedral, cuyas obras suspendidas en 1796, gracias a las iniciativas de D. José Manso, gobernador militar y del venerable prelado, tomaron el empeño de su terminación que el 28 de Noviembre de 1838 se consagraba el templo Fray Domingo de Silos Moreno era natural de la Rioja, donde nació en Cañas, el 23 de Julio de 1770 y falleció en Cádiz el 9 de Marzo de 1853. Plaza de Santiago.- por la iglesia antes ermita de este Santo, tomó nombre esta plaza que también parte de ella tuvo el nombre de Marroquí o Marroquín. Marrufo, se le decía calle de los Marrufos por una familia antiquisima de Cádiz, uno de los individuos llamado Tomás, en 1845 fue racionero de la Catedral, y otros Regidores perpetuos, como Francisco Marrufo de Negrón. Virreina se conocía por plazuela y era calle de este nombre, se cita en 1687.


En la calle que pasa de la plazuela de las Tablas a la del Colegio de la Compañía de Jesús y va derecha a la del juego de la pelota, tomó el nombre de Virreina por la viuda de D. Gabriel Diez del Castillo, Virrey que fue de Chile. En 1855 tuvo el nombre de Cayón, por Torcuato Cayón, arquitecto de las obras de la Catedral, corrigiendo sus planos. Se le deben los mejores edificios de Cádiz como la Santa Cueva, el Rosario, el Hospicio, el Teatro principal, nació en 1725 y falleció en San Fernando en 1783. En 1783 fue cambiado el nombre de la calle por el de Armonía, en esta calle nació el ilustre sabio D. Eduardo Benot, el cabildo de 11 de Marzo de 1893 dispuso la correlativa numeración a la plaza de la Catedral.



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CASTELAR (Actual Pza. Candelaria)








 curiosas son las alteraciones que ha sufrido el nombre de ésta hermosa plaza, tan favorecida por el publico. Serenados  los ánimos, no se conciben los diferentes y contrarios acuerdos adoptados con motivo del nombre que hoy ostenta, con legitimo orgullo de los gaditanos. Por primera vez, en 30 de  Septiembre de 1869,  sustituye el nombre de Castelar el de Candelaria en la que entonces era una pequeña plaza.


      El 12 de Febrero de 1873 se le dio el nombre de Castelar, luego había desaparecido el de Castelar. El 3 de Noviembre de 1873, se propone que la plaza resultante del derribo del convento lleve el mismo nombre que la pequeña que antes formaba aquello sea el de Candelaria, al mismo tiempo se proponía el arreglo de las calles afluentes de ella.


 La de Bilbao (de Cobos a la Plaza) se llamaría de Sagunto, y desde la plaza de Candelaria, de Bilbao la del torno de Candelaria (de Prim a la Plaza) Escuelas y desde la plaza a la calle de Abenda de Montañés. Proyecto que fue suspendido por el Cabildo siguiente, fecha 5, desistiéndose en definitiva en el 22, entre otras razones porque no sabía si la plaza era de domino publico. Al año siguiente el 18 de Febrero se le da el nombre de Emilio Castelar. En 1879 se propone poner una estatua de D Diego Fernández Montañés, pero es denegada dicha petición.




      Por ultimo el 2 de Marzo de 1883 la comisión de policía urbana al designar la calle Cruz de la Madera para llevar el nombre de D Antonio López, pide el de Castelar para la de Candelaria. La primitiva plaza era un pequeño espacio, que resultaba entre la fachada del convento y la alineación de las calles Santo Cristo y Montañés; tenía grandes y añosos arboles que la hacía muy sombría y asientos de piedra con respaldo de hierro. El convento fue fundado por el Obispo. D. García de Haro, el año 1567, estableciéndose con doce piadosas mujeres en la ermita de Ntra. Sra. de San Roque (hoy parroquia) trasladose en 1593 a la antigua ermita de los moriscos y protección del Obispo D. Antonio Zapata, que les donó los avales inmediatos para el albergue. El edificio se reedificó en 1680 a 1690, siendo el estado ruinoso en 1873, cuando en aquellos azarosos días se acordó su derribo, que con notables y enérgicas protestas del gobierno eclesiástico se empezó el 28 de marzo de dicho año. Terminado el derribo quedó mucho tiempo ocupado por los materiales suscribiendo discusiones sobre el destino que había de darse el mismo.


      Los vecinos de la plaza, con la intervención municipal, lo adquirieron en propiedad, con la condición de que no se edificase en él, destinándose al servicio publico por eso al concederse en sesión de 18 de Noviembre de 1881 a Don José María Quintero permiso para la colocación, en su centro de un circo ecuestre, protestaron con energía, a pesar de lo cual funcionó la compañía Rinarelli y aún se le concedió una prorroga, transformándose el circo en teatro, que inauguró una compañía de Zarzuela, el 25 de Marzo de 1882. hay que advertir que la plaza no estaba urbanizada, siendo una extensa planicie de escombros apisonados. Con anterioridad había solicitado el Sr. Rafael Rocafull, establecerse en su centro un pabellón de hierro y cristal dedicado a exposición permanente siéndole negada la autorización que para ello pedía. Los parterres y calles que constituyen el lindo paseo se formaron en 1884, si bien después hubo necesidad de modificarlos, dándole a las calles de arboles mayor anchura, reformándose por ultimo en 1903. El monumento al eximio Castelar que existe en su centro, se debe principalmente a iniciativas del Excmo. Sr. D. Luis José Gómez. Alcalde entonces de esta ciudad. La antigua plaza de la Candelaria se llamó de la Ermita de los Moriscos por estar situada, antes de la expulsión de estos, en 1610, en la calle Santo Cristo después de la fundación del Convento, tomó el de Candelaria. También en 1833 le fue variado el nombre por el de Avieno, poeta.


      La calle que a mas de la plaza, existía bajo el mismo nombre de la Candelaria. La formaba el lado este de la actual plaza, conservando el nombre en la reforma de 1855 y antes de la fundación del convento y en 1906 era conocida por de Villavicencio.


El templo y la puerta de este daban a la calle dicha, las otras dos calles que cerraban  el cuadrilátero eran, por el lado de Bilbao, estrecha y lóbrega por la anchura de los muros del convento, que sujetas por grandes llaves de hierro amenazaban caer, y por el oeste la del torno de Candelaria.


      En principio no eran más que una explanada, donde estuvo instalado un circo ecuestre y posteriormente un teatro de Zarzuela.


      En 1884 se urbanizó formándose los jardines y fue reformada en 1903. El monumento a Emilio Castelar se inauguró en una gran ceremonia, el 5 de Octubre de 1903.


En el acto pronunció unas palabras otro gaditano, Seguismundo Moret. Con anterioridad se había descubierto una lápida conmemorativa en la fachada de la casa nº 1 donde nació Castelar, cuya figura fue glosada por Rafael de la Viesca.


      Emilio Castelar nació en Cádiz, el 8 de Septiembre de 1832 y murió en San Pablo del Pinatar, en 1899. Gran orador, escritor y político, fue el ultimo presidente de la primera república. Su fama como orador, que aún hoy perdura, la ganó la primera vez que habló en publico. Ganó por oposición la cátedra de historia de España, siendo separado de ella por un articulo titulado El Rasgo, que publicó en el periódico La Democracia que él había fundado, tomó parte en la revolución de Junio de 1866, tras la cual tuvo que exilarse en Francia, volviendo a nuestro país en 1868, tras la Gloriosa.


      Tras la caída de la república abandonó la política para dedicarse a la literatura y la historia. Entre sus obras merece destacarse Recuerdos de Italia y la Historia de Europa en el siglo XIX.



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CORRALÓN DE LOS CARROS


La calle Corralón de los Carros es una de las mas características de la Viña, se encuentra entre las calles Polier y José Cubiles.


      En 1796 la calle se conocía por de la Viña y también por del Husillo. A mediados del siglo XIX tomó el nombre de Corralón de los Carros, porque en ella existía uno donde se guardaban los carros la limpieza del vecindario, se le puso el nombre de Mariana Pineda, que desapareció tras la guerra civil. Mariana Pineda nació en Granada y murió en esta misma ciudad el 11 de mayo de 1831. Fue condenada a garrote vil por los tribunales de Fernando VII,  por haber sido sorprendida bordando una bandera de tafetán morado, con un triángulo verde en el centro y algunas letras en seda rojas que, con otras recortadas en papel, venía a formar los nombres de  Libertad Igualdad y Ley la bandera estaba destinadas a los liberales andaluces que trataban de restaurar el sistema constitucional.

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CARDENAL ZAPATA










 La primera de estas empezaba en Montañés y finalizaba en la esquina de José del Toro, donde comenzaba Albenda. En principio se llamó Alonso de Hurtado de Águila, pasando a llamarse Torno de Candelaria porque a ella daba la puerta del torno del convento. Adolfo de Castro dice ignorar el origen del nombre de Albenda explicando el significado de esta palabra, que es una colgadura de lienzo blanco. Apunta con dudas, que podría tratarse de una corrupción del apellido de un regidor perpetuo llamado Alfonso González de Abelda. Según investigaciones realizadas por Smith Samariba, este es el origen del nombre, pues en esta calle tenía su casa solariega la familia González de Abelda, que fuesen regidores perpetuos a lo largo de ciento treinta años por juro de heredad. También existió en la ciudad otra rama de la familia Abelda, pues consta en el convento de Santa María que profesaron el mismo día, 8 de Marzo de 1721, tres hermanas llamadas Josefa, María e Ignacia Montes de Oca Abelda.


      El Cardenal Zapata y Cisnero fue Obispo de Cádiz en 1587, y hasta 1596, pasando después a la diócesis de Pamplona y a la metropolitana de Burgos, siendo promovido al cardenalato por el Papa Clemente VIII y asistiendo a dos cónclaves. Felipe III le nombró consejero de Estado y luego Virrey de Nápoles. Realizó numerosas obras en Cádiz destacando su aportación a la construcción de las murallas del frente de la bahía, edificó casas de piedras para alojamiento de soldados en Puerta de Tierra, dio a la comunidad de monjas de Candelaria la ermita de los moriscos y mejoró el citado convento.



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CANOVAS DEL CASTILLO




 el 13 del mismo mes de la gloriosa muerte de los disparos de Angiolillo, en Santa Agueda, el 8 de Agosto de 1897, se le dio el nombre de Murguía.


La calle de Murguía empezaba en la plaza de la Constitución y terminaba en la plaza de Orta (ensanche irregular de la hoy Valverde).


                A mitad del siglo XVII se considera unida a la de la Carnicería del Rey, después se llamó de la Cruz de Juan de Otañez, también del Portón de Juan Vite y de Juan Vite solo. En 1670 se conocía vulgarmente como la calle del Gitano Rico y posteriormente Murguía. También se le denominó Heredia, por Diego Fernández de Heredia, defensor de los derechos y libertades de Aragón por lo cual fue decapitado. Este nombre, al parecer fue efímero. En 1931 se le llamó Hermenegildo Ginés de los Ríos que fue republicano destacado, miembro del partido radical  y diputado a Cortes por Barcelona y Velez-Málaga, publicista y catedrático de Filosofía y Retórica de varios institutos. Nació en Cádiz en 1847 y murió en Granada el 20 de  Agosto de 1923.


                Después de la guerra civil volvió a llamarse Canovas del Castillo, insigne estadista, jefe del partido Conservador, escritor y orador, fue el principal autor de la restauración de la Monarquía Borbónica. Ministro de Estado, Hacienda y Ultramar, decidió a Isabel II en París a que abdicara en favor de su hijo. Después de la proclamación de Alfonso XII en Sagunto asume el poder que alternó por seis veces con Sagasta, jefe del partido Liberal. Nació en Málaga, en 1828 y murió en el balneario de Santa Agueda, Guipúzcoa, asesinado por el anarquista italiano Miguel Angiolillo, cuando ocupaba la presidencia del gobierno. Era académico de la Lengua, Historia, Ciencias Morales y Políticas y Bellas Artes.



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domingo, 13 de febrero de 2011

EL CALLEJÓN DE LOS NEGROS




El Callejón de los Negros.- es la pequeña vía que sale al muelle, haciendo esquina a la calle Lázaro Dou, desde Plocia. Antiguamente era una rampa que conducía al baluarte de los negros, que se encontraba a la altura de lo que hoy es Fabrica de Tabacos. Anteriormente a este baluarte existió otro llamado de las Cañas y en sus proximidades estuvo el baluarte del Boquerón o del Boquete, que fue destruido al edificarse la alhóndiga en el lugar que hoy ocupa la fabrica de tabacos. En la reforma de 1855 también varió de nombre, adoptando el de Toviño, tribuno de las milicias romanas, 193 años antes de Cristo. En la lapida de su tumba se considera la más antigua de las encontradas en Cádiz. Durante la segunda república se le puso el nombre de Alonso María de las Torres, que fue diputado doceañista y vicepresidente de las Cortes Constitucionales de 1810, siendo representante de  Cádiz. Tras la guerra civil volvió a llamarse Callejón de los Negros.


                Como queda dicho, hace esquina con la calle Lázaro Dou que fue hasta el derribo de las murallas un callejón muy sucio y estrecho, que se conocía como Muralla. En 1855 se le puso Ciscar por Gabriel de Ciscar, general de marina y Regente del Reino. En el centenario de las Cortes de Cádiz. El 23 de Agosto de 1912, y a petición de la ciudad de Barcelona recibió el nombre que ostenta. Ramón Lázaro Dou fue presidente de las Cortes de 1812, siendo diputado por Barcelona



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CALLE DESAMPARADOS

se le decía Callejón de los Desamparados y formaba parte del callejón bajo de las Descalzas o Descalzas bajas. También, unidos ambos callejones, se le llamaron de Puerto Chico. El callejón bajo de las descalzas empezaba en Puerto Chico y terminaba en la plaza Eduardo Benot: siguiendo por el lado sur de la plaza de la libertad. El nombre de los Desamparados pudo ser por alguna imagen de esta advocación que en aquellos lugares se venera. En Cádiz existía una cofradía de los Desamparados que su templo lo tenía en la Iglesia Castrense, donde aun esta el Altar de la titular y algunos documentos de la misma.
                A esa cofradía pertenece la imagen de Ntro. Padre Jesús de los Desamparados, que recibe culto en San Antonio. De 1855 a 1856 se llamó el de Reyes por Doña Micaela de los Reyes, que nació en Cádiz, en 1856 y falleció en 1723. (Monja)





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CALLE CHURRUCA


Churruca.- en 1865 se le dio este nombre a la calle de Amoladores que así la conocía el vulgo, por existir en ellas varios industriales dedicados al artificio de afilado de herramientas. En tiempo se conocía por el de Juan de Ochoa. En ella debió tener su casa morada, en 1664, el regidor D. Juan de Ochoa Suazo, o el canónigo D. Juan de Ochoa o bien ambos. El nombre de Churruca lo llevó por D Cosme Damian Churruca, heroico brigadier de la Armada, que murió en el famoso combate de Trafalgar.


                Nació el 27 de Septiembre de 1761 en Motrico (Guipúzcoa) estaba casado con Doña María de los Dolores Ruiz de Apodaca, apellido estimado en la ciudad.

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domingo, 26 de septiembre de 2010

CALLEJONES CARDOSO



Cardoso.- como a otras se le llamó Callejón, y todavía el vulgo la denomina así. Conserva este nombre desde mediado el siglo XVI, por las cererías que en ésta calle tenía D Francisco Ignacio Cardoso.

Estas cererías consistían, a más de la fabrica de cera, gran parte importada de Marruecos. En realidad se designan con el indicado nombre solo dos trozos de la antigua calle, o sea el comprendido desde la libertad a la plaza de Eduardo Benot y de esta a las esquinas de la calle Sagasta.









En la reforma de 1855, con muy buen sentido, se dio el nombre de Reinos a la parte del callejón bajo de los descalzos a la plaza de la Cruz Verde y a los Callejones de Cardoso y Pealaba y de los Carros, que en realidad forman una sola calle, unificando sus diferentes nombres y dándole numeración correlativa. En 1856 volvió cada parte de calle a tomar su respectivo nombre, a excepción del callejón bajo de los Descalzos, que siguió con el de Cardoso, quedando el de Reinos solo para la plaza de la Cruz Verde.

La numeración de las calles mencionadas, al tomar un solo nombre, se puso correlativa: al volver, en 1856 a dividirse, no se quitó aquella, por lo que resulta defectuosa y más por la suspensión de los números que tenía las casas del corralón.

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CALDERON DE LA BARCA

Calderón de la Barca.- nació en Madrid el 17 de Enero de 1600, en 1630 se hizo sacerdote, falleció el 23 de mayo de 1681 en Madrid. La calle del Calvario se llamó Vía Sacra y también de las Cruces del Humilladero.
Al parecer era costumbre en los siglos XVI y XVII dedicar una calle en recuerdo al camino que recorrió Jesús hacia el Calvario, donde se colocaban unas cruces, tantas como estación del Vía Crucis, que era rezado por numerosos fieles diariamente, muchos en penitencia, con pies descalzos, cargados de maderas, flagelándose y con la cara cubierta.



Estas practicas religiosas terminarían degenerando, lo que obligó a la diócesis a prohibirlas. La calle fue escogida por su proximidad al convento de San Francisco, que entonces ocupaba todo lo que hoy es plaza de Mina. También era Humilladero, porque allí los fieles se humillaban ante la cruz. En 1734 se le decía Callejón de San Francisco y Callejón Alto donde dan de comer a los pobres.


Empezaba en Isabel la Católica y terminaba en la Alameda. La parte correspondiente a lo que hoy es plaza de Mina era la tapia del huerto del convento.


En 1854 se le dio el nombre de Calvario, en 1873 tuvo el nombre de Zurbarán por poco tiempo, hasta que en 18881 se le impuso el de Calderón de la Barca. En la calle estuvo situado el Ayuntamiento durante una época en que se construía el edifico oficial, que comenzó en 1816. Por otro lado, en una de las casas mas suntuosas conocida por de Gargallo se hospedó Fernando VII con parte de la familia real desde 15 de Junio hasta el 18 del mismo mes en 1823.

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viernes, 3 de septiembre de 2010

CALLE BUENOS AIRES

La calle Buenos Aires, que se encuentra entre la Plaza San Antonio y la Alameda, lleva este nombre desde 1911, con motivo de la visita a nuestra ciudad del intendente de la capital de Argentina, Adolfo de G Burlich a bordo de la fragata Presidente Sarmiento, quien encabezaba una misión diplomática con el encargo de entregar a la reina regente un jarrón, obra de Benlliure, regalo de su país.
En correspondencia por este acuerdo municipal, la ciudad de Buenos Aires rotuló una de sus plazas con el nombre de Cádiz. Antiguamente se llamó de Juan Pantojas, nombre que tomó de un habitante de la calle. En 1640 aparece La Cruz del Calvario sin duda por estar situada en algunas de sus esquinas con Calderón de la Barca, llamada entonces calle del Calvario, alguna cruz del vía crucis allí situada.

En actas de 1639 aparece con el nombre de Calvario y posteriormente con el de La Torre de San Antonio considerándose prolongación de la calle La Torre. En 1698 se llamaba del Capitán Francisco López de Linares y que ostentó durante muchos años. Solo sería variada en la reforma de 1855 cuando se le puso Maldonado por el comunero castellano, y que pronto le fue quitado, volviendo a su nombre anterior, hasta 1911.
En una casa de esta calle en la esquina con la calle Adolfo de Castro se refugiaron el 10 de Marzo de 1820 los parlamentarios liberales Felipe del Arco Aguera, Antonio Alcalá Galiano y Miguel López Baños, siendo sacados a la fuerza el día siguiente y trasladado al Castillo de San Sebastián. También en esta calle murió el pintor Juan Rodríguez Panadero.


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CALLE BOTICA



Situada en el  barrio de Santa Maria .La calle Botica que va desde Santo Domingo hasta Concepción Arenal, es de las largas de Santa María. En 1590 se llamaba Baltasar de Calar o Calar solamente. Se ignora el motivo de este nombre, si bien Adolfo de Castro apunta la posibilidad de que fuera pariente del poeta Gabriel Ayrolo y Calbo.

A mediados del siglo XVII se conocía como Calle de la Botica de Santo Domingo, nombre que llevó también durante parte del siglo XVIII. Aunque la fundación del convento dominico es posterior, existía un hospicio establecido por dicha comunidad.





 En actas municipales de 1700 se encuentra una reclamación del Prior de San Juan de Dios, que pedía no se permitiese ninguna botica en el barrio de Santa María, porque perjudicaba a los pobres y al convento. En la reforma de 1855 se le puso el nombre de Micio por un tribuno romano enterrado en Cádiz según se supo por la lápida descubierta con la siguiente inscripción A los dioses manes, Marco Micio Materno, hijo de María de la tribu de Galería, Tribuno de la Legión 12 Tulminadora de 70 años. Dicho rótulo como la mayoría de los que fueron cambiados este año, tuvo una existencia efímera, volviendo al nombre de Botica, habiendo perdido la especificación de Santo Domingo por el uso popular. Aun volvería a ser cambiado el nombre, en 1911, por el de José Marenco Guatier, que ostentó hasta los años cuarenta. El gaditano José Marenco Guatier fue general de la Armada y diputado a Cortes por esta circunscripción en diversas legislatura y jefe del partido republicano en nuestra ciudad. Se hizo famoso por sus enérgicos discursos en el Congreso defendiendo los intereses de Cádiz y de la Marina. Murió en Madrid, en 1910.




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CALLE BENJUMEDA



Benjumeda.- primitivamente se llamó del Tinte Antiguo y también de la Laguna del Campo Santo, en 1865 se conocía por el de Santa Elena, en 1674 por el de San Jorge y en 1862 por el de La Zanja. Este ultimo lo adquirió por desembocar frente a una que existía, para el desagüe en el salado, barranco o cauce arrancando de los terrenos del Campo Santo, ocupaba este las plazas de Alfonso XII y Fragela, calle de San Dimas, Campillo de los Coches, terrenos del hospital militar, y parque Genovés, esta parte no estaba amurallada y existía una alcantarilla frente al hospital militar, se observa la salida de la playa en las proximidades del Castillo de Santa catalina. El nombre de la Zanja fue sustituido en 1855 por el de Mutis volviendo al anterior en el año siguiente, en el año 1861 se acordó la alineación de la actual calle. En 27 de Abril de 1870, dejó de existir el Itmo. Sr. D. José Benjumeda y Geris, decano de la facultad.

José Benjumeda, nacido en Cádiz, cursó con brillantez la carrera de medicina. Fue medico de la Armada y desempeñó varia cátedras, hasta llegar al decanato. Así mismo fue catedrático en la facultad de medicina de Madrid, donde ostentó el cargo de vicerrector. En esta calle está situada la casa de socorro de los Caballeros Hospitalarios.




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